GUÍA PARA PADRES:
Seguro que como padre o madre siempre están buscando un buen cuento para contar a su hijo o esa canción que ha aprendido en el colegio para aprenderla juntos.
Seguro que como padre o madre siempre están buscando un buen cuento para contar a su hijo o esa canción que ha aprendido en el colegio para aprenderla juntos.
Todos sabemos de la importancia de encontrar un lugar seguro en Internet para que los niños pasen un buen rato a la vez que aprenden. Este blog está creado especialmente para que su hijo se divierta jugando y aprendiendo.
Tiene todo lo que entretiene e interesa a su hijo sin tener que ir de una página a otra en los buscadores de Internet. Juntos podréis jugar, colorear, aprender canciones y adivinanzas, a conocer el mundo y a disfrutar de la lectura.
También encontraran un proyecto de trabajo en la guía docente I y II, en las cuales también encontrarán diversas actividades que podrán llevar al entorno familiar.
A continuación aparecen una serie de enlaces con los cuales podrán trabajar diferentes contenidos:
- BIBLIOTECA:
Fábula de Esposo: Las liebres y las ranas
Se reunieron un día las liebres y se lamentaban entre sí de llevar una vida tan precaria y temerosa, pues, en efecto, ¿No eran víctimas de los hombres, de los perros, de las águilas, y otros muchos animales ? ¡Más valía morir de una vez que vivir en el terror!
Tomada esta resolución, se lanzaron todas al mismo tiempo a un estanque para morir en él ahogadas.
Pero las ranas, que estaban sentadas alrededor del estanque, en cuanto oyeron el ruido de su carrera, saltaron asustadas al agua. Entonces una de las liebres, la que parecía más inteligente que las demás, dijo:
-- ¡Alto compañeras! No hay que apurarse tanto, pues ya veis que aún hay otros más miedosos que nosotras!
El consuelo de los desgraciados es encontrar a otros en peores condiciones.
Ratones
Cuarenta ratones había en mi casa. Cuarenta ratones... ¿quién se los llevó? Ya no los encuentro sobre la alacena, ni los veo nunca por el corredor. La gata Merengue anda como loca, los busca incansable por cada rincón.
Cuarenta ratones marrones, marrones. Cuarenta ratones glotones, glotones. Cuarenta ratones ladrones, ladrones. Cuarenta ratones panzones, panzones.
Mi abuela Francisca dice que una tarde vino un hombre malo y se los llevó, dice que un flautista les prometió queso, facturas, bizcochos, tortitas, turrón y que ellos se fueron con ese flautista confiando comerse lo que prometió.
Marian Motta.
Continuación nutricional de la Historia Interminable
“El reloj de la torre dio las once. Ahora empezaría el recreo. A Bastián se le habían dormido las piernas. Se levantó, cogió el bocadillo y la manzana. Estaba frotando la manzana contra el pantalón cuando se dijo que tenía que ahorrar provisiones, al fin y al cabo, no sabía hasta cuándo tendría que estar ahí arriba. Así que guardó el bocadillo y la manzana en la cartera. Comenzó a andar arriba y abajo hasta que notó que se le despertaban las piernas…”
(Capítulo II)
… La imagen brillante de la manzana de piel amarillenta, con ligeras pinceladas rojizas, parecía que formaba parte de una porcelana china. Sus recuerdos le llegaban constantemente a su diminuta cabeza.
Algo confuso, tomó una decisión un tanto acelerada: comer la manzana, puesto que esta fruta evita la deshidratación, protege el riesgo de contraer enfermedades coronarias y previene un ataque al corazón. Tomándola así, sola, sin la compañía de otros alimentos, le reportaría azúcares de fácil asimilación, que le pondrían a salvo de las molestas agujetas por haber subido y bajado por aquella torre.
Sin pensárselo más veces, de un solo movimiento, sacó la manzana de la cartera y se sentó en un peldaño de aquella escalera infinita. Sin más compañía que el aire húmedo que lo impregnaba todo, se la comió.
Esta decisión hizo que el mal ánimo y la desolación desaparecieran. Y se sintió todavía mejor cuando dio cuenta del bocadillo. Los hidratos de carbono de los cereales y las proteínas, le aportaban mejor rendimiento mental, mejoraban su memoria. El aporte de vitamina B que estaba teniendo era lo que necesitaba para sentirse con más fuerza.
Cuando acabó de comer su manzana y su bocadillo, pensó que después de todo la vida es corta y no hay que perderla con preocupaciones innecesarias. Las soluciones unas veces se intuyen y otras,… sencillamente se improvisan sobre la marcha.
El sueño iba venciéndole, se hubiera dormido de no ser porque oyó la voz Atreyu, que lo llamaba desesperadamente. Fue él precisamente quien le enseñó tantas cosas sobre los alimentos. Lo recibió contento porque en cierto modo le debía la vida…
Ángel Pérez Pinto
Dani y los Dientes
Había una vez un niño que se llamaba Daniel. Era un niño muy bueno, al que querían mucho sus papás, los compañeros del cole, los maestros… Era generoso y divertido, en fin, tenía muchas cualidades. Pero como nadie es perfecto, Dani tenía un defectillo, bueno, la verdad es que tenía un problema. Le encantaba comer. Sí, ya sabemos que en principio eso no es un problema porque hay alimentos muy ricos y muy variados que pueden hacer de las comidas un auténtico placer. Hay alimentos sanos de por sí que hay que comer todos los días, otros casi todos los días y otros de vez en cuando. ¡Qué útil es la pirámide de la alimentación cuando tenemos dudas sobre qué es lo mejor para nuestra salud!
Volvamos a Dani. Desde pequeñito había comido bien y casi de todo pero de un tiempo a esta parte tenía especial predilección por los dulces: las chuches, el chocolate, las galletas, los bollos, etc. Mamá y papá le decían que tenía que comer menos de esa comida y más de la que le daban ellos y en el cole en cono habían hecho un trabajo sobre menús equilibrados. Dani era inteligente y sabía lo que era bueno para él pero se dejó llevar. Empezó a engordar porque aunque hacía ejercicio no era suficiente y las muelas empezaron a fastidiarle. El azúcar es necesario pero en pequeñas cantidades porque si se ingiere mayor cantidad el cuerpo lo transforma en grasa y si no te lavas a menudo los dientes ese mismo azúcar los ataca y los puede estropear.
Un día Dani se despertó de repente. Notaba una sensación rara en la boca, se levantó y se miró al espejo. ¡Todos los dientes se le movían y amenazaban con caerse! Se asustó tanto que corrió a llamar a su madre pero al abrir la puerta un enorme montón de caramelos, chocolatinas, galletas, etc., etc. se le cayeron encima. Asustadísimo empezó a gritar “¡mamá¡ ¡papá! ¡socorro!” Pero la montaña de dulce seguía cayendo y su voz sonaba cada vez más débil. De repente, algo o alguien lo agarraron del brazo:
Dani, despierta, ¿qué te ocurre? Estás gritando.
Era su mamá. Dani tenía una pesadilla. Desde entonces procura no comer muchos dulces aunque le siguen gustando claro. Ah, y sus dientes siguen sanísimos y teníais que verle correr en clase de Educación Física. ¡No hay quien lo pille!
Creado por Mª Jesús Aguado Rodríguez Profesora del CRA PADRE HOYOS, TORRELOBATON Valladolid .
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